
Fonética
También quisiera agradecer al que puso el bomp en el bomp-bo-bomp-bo-bomp, hizo que esa mujer hermosa pusiera sus ojos en un pobre diablo como yo. Aquella mañana veía en el espejo mi nombre invertido en el gafete mientras me rasuraba, mi panza cuarentona apenas si permite cerrarme el uniforme, era un martes como un jueves o lunes, chequé tarjeta al entrar como los otros 312 y comencé mis labores. Hermosa entró al edificio y todo desapareció. Traía la mirada vengativa y la falda a medio muslo. Fumando en un lugar prohibido, echó un vistazo a su alrededor con la respiración agitándole el escote, no sé por qué pero me eligió, me clavó sus ojos con grumos negros y nos fuimos detrás del lugar para estar a solas, mi corazón latía rama-rama ding-dong y el de ella parecía no latir. Leyó mi nombre en voz alta y lo repitió todo el tiempo ignorando mis balbuceos. Me exigió que la nalgueara, su lengua no me dejó hablar. Al final encendió un cigarro y se sacudió la falda. Me quedé como pendejo, como un pendejo con la suerte de estar en el momento preciso cuando Hermosa se encontraba despechada, hostil o caliente. Quién fue el autor, lo quiero conocer hizo a mi novia amarme más.
Fonología
Al principio lo hacía de juego pero ya ves lo que dicen de las repeticiones, se convierten en costumbre y luego en hábito, pues así fue como adquirí epilepsia. Sí, es verdad, te digo que por eso no puedo volver a escuchar la canción de surfing bird en ninguna de sus versiones. ¡Está cabrón! Basta con que escuche el pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa-pa-ooma-mow-mow papa-ooma-mow-mow para comenzar a sentir un calambre por las plantas de los pies que me sube por las corvas hasta las vértebras. No me hagas repetirlo, no querrás que las manos me viboreen, las piernas se me sacudan y se me haga el ojo de huevo cocido. Las primeras veces me gustaba sacudir con fuerza los hombros y poner cara de loco hasta quedarme estático. Justo en la parte donde se hace un silencio me quedaba quieto en alguna postura complicada como apoyándome sólo en el pulgar del pie, y cuando arrancaba de nuevo la música, me dejaba caer al suelo retozando de manera extravagante, sin escatimar en golpes o cosas que se estrellaban en mi cara, papa-ooma-mow-mow ooma-mow-mow, papa-ooma-mow-mow.
¿Quién puso el bomp? - Los Teen Tops – 1961
Surfin’ bird - The Trashmen – 1963
Revista Grrr/La aguja en el vinilo
